Cópula verbal en la filosofía antes de Aristóteles

Aristoteles Phronesis copiaEl tema sobre los distintos usos y sentidos del verbo ser es muy interesante para poder entender o, al menos, dar inteligibilidad al pensamiento griego en general y a la “Metafísica” de Aristóteles en particular:  entrecomillo el término “Metafísica” para subrayar que se hace referencia al tratado de 14 libros editado por Andrónico de Rodas bajo el título Μεταφισικά, no a la ciencia que posteriormente llamaremos en Occidente igualmente Metafísica, formalizada por C. Wolff en una Ontología general y tres metafísicas especiales (Cosmología, Psicología y Teología). Es oportuna hacer esta distinción porque cada vez hay más autores que niegan la existencia una ciencia metafísica no sólo en Aristóteles sino en Grecia en general,  como es el caso del profesor Ingemar Düring en su monumental estudio Aristóteles: exposición e interpretación de su pensamiento Para el profesor sueco, en efecto, no hubo en Aristóteles ninguna ciencia llamada metafísica.

Regresando a la cuestión sobre los distintos usos del Ser en Grecia es fundamental distinguir bien dos sentidos del verbo Ser que conviene no perder nunca de vista a efectos de lectura de un texto griego :

1.- Un sentido existencial, en el que por ser se entiende o traduce “existencia“. Su contrario sería la Nada. Se trataría del sentido que, a nuestro juicio, el Poema de Parménides rechaza como vía impracticable o vía del no-Ser haciendo referencia al Ser separado del logos o determinación. La expresión no-Ser del Poema, dicho con otras palabras, vendría a identificarse con la negación o privación de logos de ahí su inefabilidad e impracticabilidad (su imposibilidad de pensarse o decirse).

2.- Un segundo sentido predicativo, en el que el verbo ser se utiliza inmediatamente como cópula, y mediatamente como concepto. En este segundo sentido, en efecto, el Ser aparece necesariamente unido al logos, ya sea en forma de nombre (onoma) o de predicado por mediación de la cópula es. En este segundo sentido incluso el no-Ser es: hará referencia a los distintos sentidos de la negación predicativa bien como alteridad, bien como falsedad.

Aristóteles rechaza el primer sentido existencial, siguiendo las enseñanzas de la Diosa del Poema de Parménides, atribuyéndolo además a lo largo de sus Analíticos a dialécticos y sofistas. En realidad, el sentido existencial del ser y el no-ser está ya superado en el Sofista de Platón, cuando en el famoso parricidio:

“…que no se nos diga que cuando afirmamos que el no-ser “es” (existe), hacemos alusión al contrario del ser…” Sofista 257 c

El segundo sentido predicativo es más fértil y fecundo para la filosofía porque la abre al campo novedoso de la Lógica, al estudio de la predicación en general: qué es la verdad como forma de conocimiento frente a otras formas como la opinión o la percepción, qué relevancia tiene en ello la definición, el juicio, los razonamiento etc.

Para nosotros, hombres modernos, que la ciencia tenga una estructura veritativa nos parece obvio (es más, filosofamos y hacemos ciencia sin reparar en ello). Pero los griegos partieron de una base distinta a la nuestra: ellos partieron precisamente de la confusión propia de lo indeterminado desde este punto de vista lógico, desde donde se puede por primera vez tomar conciencia de que la ciencia debe tener un primer momento reflexivo, es decir, no puede volcarse inmediata y exclusivamente sobre el mundo exterior o relativo a las realidades individuales, sino pensar los primeros principio o definiciones lo que coincide con el pensamiento mismo. En general, la lógica que nace en Grecia de Parménides a Aristóteles será este pensamiento del pensamiento que, por centrarse en los primeros principios en tanto que tales principios, se tiene a sí misma por objeto.

Retomando la cuestión inicial, la importancia del sentido existencial del verbo ser es que éste cierra la filosofía a aquella reflexión griega centrada en el Ser-determinación para la traslada a la teología, a un meta-Ser inefable e impracticable. Más recientemente ya observó Kant que “la existencia” no es ningún predicado real, de ahí su ininteligibilidad.

Aristóteles en cambio, define “lo-que-es” (to ov) tal como si el verbo ser fuera una simple partícula filológica sin contenido semántico que traslada su significado hacia el predicado del juicio. Por eso afirma en Metafísica 1006 a 29 que “ser y no-ser significan siempre algo determinado y que, por consiguiente, “la cuestión por to ov es la misma que la cuestión por la ousia” (Met. 1028 b 390. Es decir, que lo-que-las-cosas-son (to v) no hace referencia a su existencia sino a lo que contiene su definición y juicio.

Esto aclara la segunda definición que dimos del verbo Ser: en sentido predicativo, el verbo ser remite inmediatamente a la cópula (partícula carente de contenido semántico), pero mediatamente al concepto o predicado de las cosas.

Aristóteles expresa esta traslación de la cópula al predicado con esta expresión “ser siendo otra cosa” (siendo el predicado), porque el ser mismo o separado del logos es nada (Peri Hermeneias III, in fine).

David Villodres.

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